martes, 18 de noviembre de 2008

Edificando esa simbiosis...


De entre bares fuimos construyendo realidades,
Manejando los espacios, los tiempos y los atajos.
Atajos de tantas historias asombrosas
De esa travesía ambulatoria
De aquellas nuestras vidas transitorias.

Que de entre los pasajes de aquella ruta,
De aquella que da solo lugar a sentir temor,
Sudor y a veces pavor.
Sentimos alegría, exaltación y mucho calor.

Escribimos de entre plumas de alcohol,
De entre cigarrillos y mi pulmón,
Como de aquellas mujeres que solo dejaron su sudor,
Es así como fuimos conectando tal emoción.
De aquella amistad…hermandad que dejo asomar tal
Situación de tan solo reír y blasfemar.

He aprendido rememorar mi pasado,
A vivir mi presente y a soñar tal vez el futuro
Me haz acompañado en mis metamorfosis largas y dolorosas
Desde inviernos cautelosos hasta solo jugar play en algún
Sillón majestuoso.

Nos hemos contado hasta la J
En aquel el abecedario de la vida
Aunque queda aun un largo trayecto de vivencias,
Relatos y elocuencias.

Ya somos una simbiosis como dirán algunos,
Yo lo prefiero como aquellos soportes tan necesarios
Como la de encontrar a esa alma gemela
Que no necesariamente tiene que ser la pareja
Ni tampoco algún asunto netamente homosexual
Sino algo tan bello como decir gracias querido amigo…hermano
Y confidente, compañero de tantas reuniones esotéricas
De entre bares y casas club.

Como de narrar partido tras partido,
Jugada tras jugada
Es que hemos ido edificando tantos memorables partidos
De locales y visita
De victorias y derrotas
Como de pasiones y piernas rotas.

Es que avanzamos a veces por caminos tan
Dispersos, deambulando como tan solo aves errantes
Que debo aludir una vez más a decir
Gracias por ser tal faro que no deja que me estrelle
Tan solo gracias por cruzarte en mi camino
Mi querido simbiótico amigo y hermano
Del salud de las batalla,
De la vida… y del tan solo… gracias…
Christopher Matta...

martes, 11 de noviembre de 2008

Esperando renacer.


Sentada al lado de una banca se puso a observar como transcurrían los días, como transitaban las personas y como el tiempo pasaba desde aquel rincón. Era asombroso lo que se podía observar quedando varada en tal situación, es que no valía la pena nada mas que quedarse a esperar que el tiempo pasara, transcurriera y envejeciera, tal alma tan desolada sentada a orillas de aquella banca del parque. Los minutos eran tan solo un reflejo del período que ella solo quería desconocer o tan solo reducir al silencio contra aquellos arboles que movían sus almas al sonar del viento.


Sus pares ya eran solo pétalos, su alma una solitaria entre tanta nueva remodelación del parque, es que eso era solo el reflejo de cómo había cambiado en el tiempo, donde era solo un adorno dentro de este espacio moderno. Recordaba como había sido su vida de botón, como a su vez cuando abrió su primer pétalo y posterior a una hermosa flor. Es que la vida de aquella flor nada de facial había sido, lidiando contra perros y orinas, como de niños y sus groserías. Muchas veces la intentaron de cortar pero sus hermanas eran más grandes y solían ser las elegidas, así fue pasando el tiempo y se fue quedando sola, ahí, en aquel tan desolado rincón, junto a esa banca en donde fue testigo de tantas historias, como de amores y añoranzas como de llantos y desesperanza.

Es así como pasa y pasa el tiempo y ahí se va marchitando tal flor en aquel triste rincón, solo esperando que la arranquen desde aquel corazón y así poder nacer en algún otro rincón, donde tenga mejor vida que la que vivió en tan desolado sitio junto a la banca del parque, sitio de olvido para esta marchita y tan solitaria flor.



Christopher Matta.