viernes, 16 de octubre de 2009

Un años más… qué más da.


Un años más, que mas da… dirá tal canción relatando de manera armónica y bailable el transcurrir de aquella vida que cumple otra primavera errante. Son millones las sensaciones que dan paso al cumplir un año, pero que son tan poco perceptibles por la rapidez con que se viven, o simplemente por lo mundano que trae tal festejo terrenal. Es que si pensamos de que manera vivimos y festejamos cada cumpleaños nos damos cuenta de cómo cada vez suma tal importancia el detenerse y mirar que es lo que ha dejado el año que ya pasado solo ha de pensarse o a su vez aquellos tantos otros que ya son parte de la historia, sin embargo es poco usual sentarse a rememorar que era lo que pensaba hace exactamente un año atrás, cuáles eran mis nuevas motivaciones, proyecciones y deseos terrenales. Es que un año no es solo un festejo mundano de regalos y felicitaciones por doquier, por el contrario creo que debiese transformarse en un momento de quietud y recogimiento interno, critico y sumamente analítico. Es que un año no debe transformarse en tanta banalidad mundana acumulada, debe ser más que eso, es un momento de uno con su pasado, con esa maravillosa manera de recordar aunque a veces duela debe darse el tiempo para detenerse y solo rememorar.

Si tan solo pudiese en un día inmortalizar aquello que ni en estos momentos que escribo puedo recordar, aquello que cada año que pasa veo y veo y se transforma en una vida que tan solo va avanzando, como aquellos sueños van cambiando. Es que si bien soy lo suficientemente sincero con este escrito debo agregar que estos años han sido bastante complejos; de bastantes cambios y de nuevas etapas que cerrar y otras que tanto cuesta abrir. Son tantos los sentimientos que vienen a sucumbir mi presente en estos momentos que puedo con lágrimas en la garganta expresar como cambia la vida de una persona en tan poco tiempo, como se desconfigura un presente y su futuro con tan solo aquellas pequeñas cosas que tanto daño hacen, es el drama de una vida casi nietzscheana, aquella de la que escribe maravillosamente Kafka y que vive con tanta pasión Hölderlin.

Y siguiendo en este recorrido que me trae de vuelta a pensar que es lo que me trae aquella frase, Un año más, qué más da… retorno a aquellos recuerdos nostálgicos de una persona como yo, de un romanticismo por la vida o tan solo de mi angustia existencial que cada año me recuerda más y más que aun no concreto mi pasar por el mundo, aun no dejo mi huella que culmine con aquella inmortalidad, como la de tantos escritores que admiro y no solo por su bello escribir, sino por su aferro por la vida, su manera de luchar aunque esto les trajese tan solo aquel fantasma de la soledad, que más que un fantasma se transforma en aquel acompañante de por vida. Creo pertinente decir que cumplir un año mas no es el que más da si no son muchas las cosas que convergen en tal día, es que se transforma en cómo me detengo y pienso en mi historia, en mi pasar en aquella mi situación actual.

A su vez se transforma en un recorrido por el pasado, presente y su futuro. Es como reconfigurar mi actuar y su pensar, por el contrario se desvanece aquello de mundano que socialmente trae aquel festividad, creo que a veces uno debe evolucionar ya basta de aquello que no da más que ideas burdas de un feliz aniversario, con esto no quiero aludir absolutistamente a que mi pensar debe ser un ideal ya que si el común disfruta de celebrar de lo que yo llamo mundano bien por aquellos, tan solo aludo a que mi felicidad de un celebración es con mi pensar y aquel analizar. Tan solo debo concluir con que un año más que se va deja más que un simple pensar, deja aquel residuo de evolución y nuevos proyectos a su devenir, deja una nueva recarga de ideas para elaborar como es que forjo aquello para inmortalizarme en esta mi tarea terrenal, por último todo lo anterior se transforma en por una vez en la vida en aquel vivir y no tan solo en sobrevivir, ya que cuando se anda tan lejos de aquello que vislumbramos con tanto anhelo solo queda esperar a que en algún momento se tenga la fuerza para lograr llegar a ello, eso es aquella inmortalidad trascendental de que ya nada mas diga que un año más sea un qué más da…