Despertó una mañana, con la sensación de haber estado coexistiendo en otra vida en su sueño, el cual era entorpecido por los fragmentos de la fría mañana de aquel día. Sintió que algo faltaba, que el aire se hacía cada vez más pesado y que le costaba respirar. Recostado en la cama se quedo pensado en que era tal sensación de vació con la que acaba de avivar. Se levanto sin mirar ni pensar y partió en la búsqueda de algo que ni siquiera el sabía que era, solo que debía buscar. Salió de su alcoba con la memoria algo aturdida y con una sola imagen que se vino a su mente. Comenzó a reelaborar tal sueño anterior, imagen por imagen quiso desfragmentar aquello onírico que solo en su mente se quería representar.
Solo en su mente había una imagen que no podía olvidar, con la que se recomenzó a embaucar en un mar de impresiones que no recordaba haber vivido antes que solo se pueden enunciar de manera tan fantasmal, dentro de su espectro vivencial. Salió de su casa en busca de aquella imagen que solo reelaboraba en su psiquis, cada vez fue recordando mas detalles, era sin duda de una mujer; con ello comenzaba a recordar sus labios que eran solo dos frutas descascarándose con el sonido del viento en un movimiento silencioso, miraba solo sus ojos como dos océanos de un profundo sentimiento en donde solo ahogaba su pasado tan denunciable ante este espectador. Mientras buscaba y buceaba entre mares de ríos santiaguinos, no paraba de elaborar imágenes de aquella, la cual se había transformado en su musa surreal.
En una esquina vivió aquello que se nombra como un deja vú entorpecedor, que lo dejo clarificado en tantos caminos, pero que dividió la búsqueda a un solo momento, a una lectura antes leída y tan disfrutada, esa de buscar a ese alguien sin querer que este te encuentre, sin que te reconozca a contra luz, sin saber donde está y saber si es que esta. Esa magia del encontrar sin ser encontrado, del salvar sin querer ser salvado, de ojos a su contra luz que solo miran el sol para buscar con la vista nublada aquello que tanto negaba . Después de tal revelación de su inconsciente demencial, partió a buscarla tratando de esconder su silueta, sus manos y todo lo que pudiese delatarlo ante tal mujer tan bella del tan solo pensar, buscó por su eternidad en tal juego del caminante solitario y su destino. Solo vivía para buscarla entre montañas, cerros de edificios, calles sin salidas y en aquellas lagunas desérticas, en lo cual las personas dejaron desolada tal ciudad de las escondidas.
Es así como de un despertar comenzó una carrera existencial y magistral, en donde tal hombre comenzó a bosquejar una mujer desde un sueño y a la cual no tuvo mas remedio que salir a buscar, sin ni siquiera pensar que este cuento pudiese acabar. He ahí donde sigue el hombre detrás de esas cajas céntricas observando cómo camina tal mujer que detiene el tiempo con su danza al avanzar, con aquella mirada en sospecha, con un cuerpo magistral, es aquella mujer que solo vive en aquella ciudad onírica del pensar, aquella que aguarda paciente en algún lugar, esperando que aquel soñador se digne a despertar y ahora si la salga buscar.
Ya la sentencia está realizada, el amor es miseria en su completitud y complejidad de existencia, el objeto que se proyecta no es más que la carencia del Ser en Sí, pero llevaremos esto mas allá de su entendimiento actual. Ya dijimos de manera efímera que el amor está en decadencia, lo que se proyecta es más que una idealización del objeto deseado por la sociedad de consumo en la que estamos insertos, no somos más que el residuo de lo fragmentario de la sociedad y del Otro histórico que es el nombre del padre lacaniano, el deseo y su objeto son una ilusión desde el otro, y ese otro es la cultura vacía y de consumo, es la del consumo de consumir algo que no necesito o creo necesitar. El amor es eso, algo que hoy en día satisface la carencia del hombre como algo esencial sin tener un sentido dado para el sujeto, ya no hablamos del amor shakesperiano, ni de Benedetti esperando aquel amor de sentido a la existencia a la vida, sino a la perversión de Lynch y los amores neuróticos e histéricos, que describe magistralmente Woody Allen. Al amor de mercado en el cual me entrego en términos monetarios y que tan plástico puedo ser. Ya no hay valor por la acción ni menos por el amor, el amor en su miseria, es un espejismo ilusorio que vendría a salvaguardar la “existencia” del sujeto y nada más, esa no existencia, ese vacío del sujeto denominado post-moderno.Que es lo que hace que el sujeto se transforme en un ser tan vulnerable antes la existencia de ese otro, de que entregue su vida y existencia por esa ilusión tan mentirosa y tan inexplicable, es que el ser humano no sabe quién es en su devenir de amar, más que ser la aceptación de otro que lo domine en tal instancia. Es la decadencia del hombre como eterno consumidor, como objeto mercantil de intercambio, y no de existencia en plenitud y hacia la completitud, miramos tras el cerrojo ilusorio de la vida y su búsqueda de la felicidad. Buscamos aquello que nos hace sentirnos bien y no es más que frustración, es más que sabido que nadie nos enseña que es la vida y menos que es amor y su acción del amar, que no es como lo pintan en nuestra infancia Walt Disney y su puesta en el cine desde lo que el viento se llevo en adelante... No el amor es cruel... ya lo dijimos, pero reiteramos que lo que buscamos es eso tan ilusorio que parte en una etapa muy temprana de la construcción psíquica, es el primer objeto de amor. La ilusión que arremete en la creencia de aquello que llamamos amor es un espejismo, es aquella ilusión en la que debemos creer, sin cuestionarnos, es la única posible salida a todo, dirán algunos. Es por ello que es la miseria misma, desprotege al ser humano de su capacidad de ser, lo deja vulnerable ante tal magia vitalizadora pero engañosa. Lo anterior dicho puede sonar a un arrebato existencial que no compartirán muchos conmigo, pero mi idea en este ensayo no es subjetivar el tema a una planteamiento personal, quiero elevar esto a un debate más allá. Ya que si analizamos teóricamente el enamoramiento nos encontraremos con una fuerza de energías psíquicas que se transfieren de lado en lado por ensamblaje social. Esto quiere decir que el enamoramiento es la transferencia de energía libidinal depositaba en el objeto de amor pertinente. Esto es teoría psicoanalítica, ya Freud analizo lo que era el enamoramiento y su energía libidinal, como también la problemática suscitada al concluir eso llamado enamorarse, el posterior duelo que uno debe lidiar por aquel objeto perdido. Las cartas de la existencia están revueltas en la historia, idealizamos a través del amor, Hollywood nos ha encausado la manera que es el amor, soñamos con encontrar el amor de manera tan fascinante como la ocurrencia de las películas, un hombre se enamora, se juega su vida, sufre y puede ganar o perder. Es el eterno juego que representa el amor histórico. Lo anterior dicho no es aun tan catastrófico para decir que es miseria, la actualidad hace que sea miseria, la existencia del hombre es la negación de si mismo constantemente, se anula el yo para ser parte de otro en ese juego maravilloso de amar, se danza para poder por una vez volar. La problemática es como este ha sido transformado en la herramienta más aniquilante y anulante, ya dije antes que se vuelve vulnerable ante un otro sin dejar un espacio para la existencia, si bien para la psicología el enamorarse de una persona y no de otra, está predeterminado desde un mapa mental que elabora la singularidad del sujeto. Para Freud lo que mide el grado de enamoramiento es aquella pulsion de ternura, que no es dirigible a la satisfacción sexual directa. En la cual todos los objetos de los que nos enamoramos se basan en algunos rasgos de nuestras primeras relaciones, de esta manera el otro elegido(a) es idealizado(a) y no se la somete a ninguna crítica. Posterior dirán otros psicoanalistas que el enamoramiento es aquel proceso de maduración, que sucede al encontrarnos con ese alguien que nos ayuda crecer. Cuando ese hombre se enamora debe existir un malestar presente, una lenta acumulación de tensión, gran energía vital y un estímulo adecuado en el camino que este hace para edificar su identidad, donde una mujer perdida queda en el inconsciente y ansía encontrar he ahí algo interesante de observar, el como se comienza a buscar incesantemente algo que proteger o amar. En el caso de una niña que se enamora es que ha perdido al príncipe de sus cuentos infantiles y aparece representando el hombre de sus sueños. Según otras opiniones, antes de que aparezca el verdadero amor, ya se han elaborado las características esenciales del Ser a quien vamos a amar. Esto radica a que entre los 5 y 8 años, se realizan asociaciones con amigos, miembros de la familia, con experiencias o hechos accidentales, que hacen desarrollar aquellos mapas mentales que permiten clasificar a las personas que luego amaremos. Si lo llevamos a mas teoria estudios sociológicos han encontrado que ciertos patrones se repiten en personas de distintas culturas. Se han estudiado también, los componentes del deseo y se ha comprobado que toda la gente busca en su pareja la comprensión, la amabilidad, la inteligencia, la confiabilidad, la estabilidad emocional, que sea atractiva, poco exigente y sana. En otras culturas se especifican rasgos especiales para establecer un vínculo amoroso, para los chinos es indispensable la virginidad, mientras que para la mayoría de los holandeses y suecos es una condición irrelevante. También se repiten en distintas culturas diferencias universales entre el hombre y la mujer a la hora de elegir una pareja. Las mujeres buscan hombres ambiciosos con una buena posición económica o por lo menos con el potencial para llegar a ella, una posición social decente y generalmente que sean unos años mayores. El hombre, en cambio, busca el atractivo físico, la juventud, características de fertilidad y reproducción. Aparece también el problema que no todas las personas cuentan con una lista completa de las cualidades deseadas, es acá cuando surge decir que el amor es ciego. Existe también la ley del equilibrio, donde las personas deseables buscan personas con las mismas características, como las persona inteligentes y eruditas, buscan personas con estas características para poder compartir con ellas sus ideas y sus conocimientos, Etc... lo inquietante de todo esto es que todo tipo de estudios sociológicos o psicológico dan conocer patrones culturales en los cuales gira el amor, sea desde una mapa mental en el cual desde una etapa temprana se comienza a elaborar ese ideal que se reafirma con lo social para luego entremezclarse con la realidad vacía de la mercancía, por ello como primera hipótesis debería decir que la miseria es una condición cultural en la cual las sociedades imponen el objeto de amor, ya que la cultura y sus devenires están ya en el plano relacional del infante en la relación madre-hijo. Pero este no es un estudio de la psicología del desarrollo de la psiques humana, es una aproximación desde la existencia del sujeto al entendimiento del amor en su aspecto sublime y de miseria. La singularidad del sujeto es la importancia aquí, no sirve pensar o asumir que el hombre sigue patrones definitorios ya que así ya no habría mas que pensar y yo simplemente no tendría mas que vivir y escribir, de que el amor es un espejismo, lo es, ya que no deja cabida a ser pensado por todo aquello que tan erudito sonó antes, de objetivar algo que debe ser vivencia, los estereotipos culturales de la sociedades son muy diferentes, como el modo de amar, pero concuerdan en una cosa y es ese grado de ceguedad al pensar el amor o vivir si se quiere ser mas extremo, la miseria llega por la ceguedad que se tiene de algo y esa ceguedad es la de obstruirse en la monotonía histórica de ver el amor como algo banal, por ahora dejaremos esta sentencia en aquella vacía ilusión de no mirar tras el espejo nada mas que un yo y su idealización, o no mirar mas que la ceguera de la monotonía, para en la cuarta parte de este ensayo lanzarnos en lo mas profundo de la existencia del sujeto como ente que ama y la puesta en juego de lo sublime y su miseria en el amor.
Amar y ser amado…es en lo que ha girado la historia del ser humano en torno a ese poder vitalizador, pero ¿que esconde eso que llamamos amor? Ese poder absoluto del espíritu trascedente, esa existencia en su esencia. Pero, ¿qué camino buscamos para lograr la plenitud? Esa completitud de ser-humanos, es una interrogante magistral. Ya que nuestra existencia gira en torno al sentido que damos a esta, a pensar incesantemente en el futuro, en aquel pasado que tanto duele por momentos, a cuestionarnos en el presente que no es más que azar, aquel pasado que es humo desvanecido y su futuro no más incierto que el presente que lo trata de forjar.
Pero ¿qué somos realmente? No somos más que carne y hueso provistos de psiquis que nos hace seres racionales, que como lo dirá Aristóteles; somos animales provistos de razón, somos aquel animal racional, pero digo lo contrario, somos más que eso, la razón ha gobernado nuestra historia nos ha dejado desnudos ante el amor, ya no sentimos, somos sentidos y bosquejados por aquel engranaje socio-histórico que mueve las manecillas de nuestra vida-tiempo-espacio, a caso ¿estamos destinados a jugar en aquel azar sin sentido? No, el azar no es sin sentido, el amor se a transformado en un sin sentido para la humanidad, ya no podemos decir te amo, decir te quiero mientras el otro no piense en la deuda que eso arremete, ya que decir te quiero es cordialidad, decir te amo es una deuda si el otro no te responde de la misma forma y así el valor del amor es mercancía de intercambio. Somos el residuo de una sociedad que no sabe amar, o cree saber amar, me preguntaran y ¿tú sabes acaso eso? Responderé no… quiero buscarlo.
Pero el amor es la forma más cruel en la que cree el ser humano, como a su vez las más hermosa existencia que pueda haber, pero debemos decirlo es miseria en el hoy en día, la miseria del amor gobierna nuestra actualidad, no podemos decir que amamos sin ni siquiera saber que somos, amamos sin conocernos, llevamos problemáticas queriendo sanarlas con otro, si bien somos construcción en base a otro, debemos asumir que estamos solos, que el mundo no es solo existencia de la paz de unos con otros, es desesperanza, vemos morir a otro, pero moriremos cada día sin saber que somos, llegara un día donde las preguntas inundaran nuestro pensar y será demasiado tarde. La historia a bosquejado el amor a su modo socio cultural de verse, pero que respondemos hoy en día ante la pregunta por el amor, solo la banalidad que la sociedad de consumo nos trae, Nietzsche nos dio las luces de que estábamos solos, dios a muerto y nosotros lo matamos, qué hacer con esa sentencia, para el cristiano el mundo está establecido, para otros es una hoja en blanco. Nada está escrito más que la historia de ese otro histórico, nada avanza sin que el tiempo lo designe, el tiempo es nuestro mayor enemigo, pero ¿Por qué? Si el tiempo somos nosotros, la creencia en lo supra terrenal es el trauma del ser humano, siempre debe creer en algo, pero nunca en el mismo, no cultivamos nuestra vida como aquella flor que tan falsamente contemplamos, nos reímos del que llora por algo simple, nos admiramos del que dice algo diferente pero igual nos gusta la monotonía de la urbe, del amor comercial, de la casa, el auto, una carrera y más. Es la miseria del amor, remito nuevamente a esto porque no hay nada que escape a este concepto, nada es sin amor o algún espejismo que se le parezca, es lo que da sentido y existencia, a lo que somos, pero siendo así igual lo manoseamos con frases como, ya vendrá otra persona, ya la olvidaras, no seas grave y mas, pero que pasa si no hay nadie más que esa persona… quien sabe. Hay quienes piensan que la vida es solo una, y hay otros que son muchas, sea la visión que sea, el amor maneja esa o esas maneras de vivirla, la tarea es como encontrarse con aquello que de sentido, reencontrarse con eso que perdimos de creer, en nosotros mismo como personas que aman, ¿tenemos miedo a la soledad? Por supuesto pero hay que sumergirse en ella, para solo así saber que buscamos, como dirá Goethe, Se hombre y no me sigas a mi si no a ti, la tarea es ardua en este laberinto de miseria, de aquella que envuelve al ser-humano, aquella… la miseria del amor, la miseria de creer en el amor.
El recorrido es espinoso, intentar realizar un análisis efímero sobre la condición actual de la amor de manera critica causara rechazo y ofuscación de algunos, lo que plantearemos en esto es un camino diferente, de reivindicar la existencia del sujeto como sujeto que ama, que no comprende el amor pero que es jugado desde aquel concepto. Estar arrogado a la vida o a la existencia como un yo será la clave de esto, es de manera heideggeriana ver el Dasein (ser-ahí) como es que perdimos a través del concepto amor lo que es existir. Todo lo anterior desde una visión muy contemporánea. Ya que seria vanidoso intentar dar respuesta cabal al asunto, aludo a miseria por su condición actual de seres materiales, y como la existencia des sujeto pierde esa plenitud de ser y ser-existencia, de sentido en algo que no sea la materialidad de lo histórico, del amor en su concepción mas filosófica.
Amor, que concepto más potente de pensar, sentir y expresar. Es que hoy en día es tan complejo decir algo que logre designar de manera plena la naturaleza del concepto en cuestión. Es un abordaje que va mas allá del tan solo razonar, es un vivenciar de manera existencial. Es el movimiento estético que traspasa todo tipo de materialidad, es aquello que en su acción verbal llamada Amar se transforma en arte que se debe cultivar.
Si pensamos en tan solo el concepto y su verbo, la estética trascendental del movimiento transforma lo que es espacio y tiempo, es aquí donde encontramos con la complicación del presente, ya que bien es sabida la crisis que designa al solo pensar aquello que asumimos como Amor y su estética de Amar. Hoy debemos decir que es tan solo una palabra vacía, es como decirla de diccionario o tan solo citarla por la conveniencia situacional y espacial que la acompaña. Pero por lo mismo este escrito no quiere llevar tal tema a una simplicidad banal de lo mundano, si no llevarlo a aquello que vivimos, experimentamos y que nos es tan ajeno hoy en día por distintos tipos de motivos (esto no quiere llegar a una designación universalista del concepto ni generalidades). Es tan solo ver aquello llamado amor desde una visión más existencialista.
Pues bien el concepto ya mencionado, y tan vilipendiado, manoseado y a veces hasta menospreciado está en crisis, y no es una exageración alarmista desde una visión tan pesimista, sino que, los hechos actuales lo dan por factico. Si comprendemos el amor como aquella facultad emocional tan propia del ser humano, no veremos aun mas vacios por hasta aquello hemos perdido en la nueva sociedad material de siglo XXI, la razón ya hace muchos siglos que domina el orbe accidental y ahora aplana por sectores la localidad oriental, es que la avasalladora maquinaria del progreso solo aliena mas y mas al sujeto moderno, lo somete a la absoluta competitividad, al vacio de la materialidad y a su completa soledad. Lo que digo no es una idea pesimista ni tampoco muy marxista, es una realidad fáctica que aqueja al sujeto. Pero lo anterior se análoga a dos preguntas que pretendo introducir y no lo sé si podre responder de manera cabal, la pregunta por el amor estará siempre referida a una segunda que es su acción pura en movimiento en el amar, por lo tanto estas serán, ¿Qué es el amor? Y ¿Qué es el amar?
Pues bien ambas designan algo que se nos ha extraviado como esencia, cuando nos referimos al amor ¿que nos respondemos? es el sentir algo por alguien por su belleza corporal, por que huele muy bien o porque es oro puro caminando a su andar ¿ a que llamo amar? el sentir que algo me pertenece de manera dependiente, de manera cordial y temporal… pues no, todo lo anterior es en lo que ha caído la sociedad de manera extrema, de asumir tales concepciones materiales y algunas hasta espirituales de la vivencia, de aquello llamado amor, el amor ha sido manoseado ya que ahora -yo no amo-, a mi la sociedad me dice que debo amar y que no, que es lo que debo desear en mi tarea de amar, soy un sujeto marioneta de tal sociedad consumista y egoísta, del hedonismo utilitarista, del condicionamiento progresivo y de la enseñanza de amar. Es que hoy en día todos ensañan algo que ni para ellos es viable vivenciar. Psicólogos de parejas elaborando técnicas para que la gente se vuelva a enamorar, terapeutas que tan solo lucran con aquellos que sufren por no poder ser amados. Es que no es menor preguntarse por el concepto de amor y amar, es un sentimiento extremo que puede dar tal grado de felicidad y a su vez de infelicidad que no tiene límites, es una experiencia indescriptible y subjetiva que hasta este texto es una blasfemia hermenéutica a como veo la crisis del amor en sí.
La pregunta por el amor y el amar es siempre una pregunta por el sujeto y su condición de sujeto-objeto, la situación que se da en el amar es de una condición de dominación contigua y reciproca, es por ello que no es menor que la venta de amor sea el punto más antiguo de la historia , ya en la época griega la mujer era objeto de la cocina dirá Aristóteles y solo para la crianza y fertilidad, ya en las culturas greco-romanas la prostitución será una constante hasta el día de hoy, el amor y el cuerpo puestos en vitrina del mercado del placer - pero este no es un escrito del placer- y sus temáticas históricas del cuerpo y su existencia socio histórica y fenoménica.
Si el amar es la acción de un sujeto en otro, en la cual ese campo fenoménico que se da es de una riqueza inconmensurable, de vivencia pura, de esencia en su plenitud, es la existencia total de ser en sí. Tal sentimiento de obnubilación de no vacilación, de absoluta magia será el punto más irracional del sujeto, es en donde el caos se adueña del mundo, el azar corrompe la existencia cotidiana para elevarla a un punto casi del nirvana, es la sublimación surreal de hombre y la mujer, puestos en un juego del tan solo vivenciar. Es que el amar no es temporalidad ni tampoco razonar, es que el sujeto en este acto irracional solo se deja llevar por los designios de Dionisio y afrodita, de Eros y su sensualidad, es existencia en el vacío, es la estética en su belleza mas magistral.
No es la materialidad del acto, ni la cordialidad de lo social, es existir por tan solo amar, es el motor de que mueve mi pensar, es aquel movimiento de tan solo soñar que estas frente a lo más bello que te pueda pasar, y es aquí donde aquello que pienso, que tanto descuidamos debe hacerse presente, esto es el cuidado de si, por que la existencia de si es siempre un cuidado de si para ti y de mi. Amar es un arte que se debe cultivar, que se debe cuidar, ya que es como dije antes existencia en esencia, es donde la atmosfera se transforma en un dialogo de silencios, en miradas a ciegas, de un pensar en el mañana como un presente, aquel presente como un pasado y su futuro como el caos. No hay control ni condiciones que encuadren tal movimiento, ya que lo que controla hoy en día el amor es lo social, la sociedad que encasilla las relaciones de dos en grupos más extensos que no dan cuenta de lo maravilloso de vivir el amar, es que insisto que el amor y su amar es movimiento estético de dos, que como dirá Benedetti “juntos por la calle codo a codo somos más que dos”. Aquel movimiento estético tan sublime es tan poco perceptible por el sujeto de hoy, ya queda muy poco de aquello de vivir el amor, es casi exclusivo de la sociedad atribuido al género femenino, el machismo predominante es tan fuerte que el movimiento machista más generalizado es el de la mujer actual que valida el amor desde la postura de sumisión social, es que no hay comprensión de que la soledad es también un acto de amar, en imaginario aquello que cultivo aparte sea más tarde puesto en escena de manera magistral, el valor que hoy se le da al amar es cultivo de materialidad y vacio, la tarea es dar cuenta desde la existencia viva en aquello que nos pertenece, que no hace ser-humanos, aquello que nunca debimos perder por algo tan banal como sobrevivir más que vivir.
Es por ello que amor y amar es más que vivenciar, es extremar la existencia hasta ese punto en el cual penetra el vacio y pertenece al infinito de lo fenoménico, es una existencia de dialéctica constante de construcción incesante, de un cuidado de si, esa estética maravillosa, de un cuidado de ti, de una trasmutación de ti y de mi de amor en amar... Del tan solo existir por razón de que tu estas existiendo en algún lugar… es el amor y el amar desde su movimiento existencial…