Introducción hacia la miseria.
Amar y ser amado…es en lo que ha girado la historia del ser humano en torno a ese poder vitalizador, pero ¿que esconde eso que llamamos amor? Ese poder absoluto del espíritu trascedente, esa existencia en su esencia. Pero, ¿qué camino buscamos para lograr la plenitud? Esa completitud de ser-humanos, es una interrogante magistral. Ya que nuestra existencia gira en torno al sentido que damos a esta, a pensar incesantemente en el futuro, en aquel pasado que tanto duele por momentos, a cuestionarnos en el presente que no es más que azar, aquel pasado que es humo desvanecido y su futuro no más incierto que el presente que lo trata de forjar.
Pero ¿qué somos realmente? No somos más que carne y hueso provistos de psiquis que nos hace seres racionales, que como lo dirá Aristóteles; somos animales provistos de razón, somos aquel animal racional, pero digo lo contrario, somos más que eso, la razón ha gobernado nuestra historia nos ha dejado desnudos ante el amor, ya no sentimos, somos sentidos y bosquejados por aquel engranaje socio-histórico que mueve las manecillas de nuestra vida-tiempo-espacio, a caso ¿estamos destinados a jugar en aquel azar sin sentido? No, el azar no es sin sentido, el amor se a transformado en un sin sentido para la humanidad, ya no podemos decir te amo, decir te quiero mientras el otro no piense en la deuda que eso arremete, ya que decir te quiero es cordialidad, decir te amo es una deuda si el otro no te responde de la misma forma y así el valor del amor es mercancía de intercambio. Somos el residuo de una sociedad que no sabe amar, o cree saber amar, me preguntaran y ¿tú sabes acaso eso? Responderé no… quiero buscarlo.
Pero el amor es la forma más cruel en la que cree el ser humano, como a su vez las más hermosa existencia que pueda haber, pero debemos decirlo es miseria en el hoy en día, la miseria del amor gobierna nuestra actualidad, no podemos decir que amamos sin ni siquiera saber que somos, amamos sin conocernos, llevamos problemáticas queriendo sanarlas con otro, si bien somos construcción en base a otro, debemos asumir que estamos solos, que el mundo no es solo existencia de la paz de unos con otros, es desesperanza, vemos morir a otro, pero moriremos cada día sin saber que somos, llegara un día donde las preguntas inundaran nuestro pensar y será demasiado tarde. La historia a bosquejado el amor a su modo socio cultural de verse, pero que respondemos hoy en día ante la pregunta por el amor, solo la banalidad que la sociedad de consumo nos trae, Nietzsche nos dio las luces de que estábamos solos, dios a muerto y nosotros lo matamos, qué hacer con esa sentencia, para el cristiano el mundo está establecido, para otros es una hoja en blanco. Nada está escrito más que la historia de ese otro histórico, nada avanza sin que el tiempo lo designe, el tiempo es nuestro mayor enemigo, pero ¿Por qué? Si el tiempo somos nosotros, la creencia en lo supra terrenal es el trauma del ser humano, siempre debe creer en algo, pero nunca en el mismo, no cultivamos nuestra vida como aquella flor que tan falsamente contemplamos, nos reímos del que llora por algo simple, nos admiramos del que dice algo diferente pero igual nos gusta la monotonía de la urbe, del amor comercial, de la casa, el auto, una carrera y más. Es la miseria del amor, remito nuevamente a esto porque no hay nada que escape a este concepto, nada es sin amor o algún espejismo que se le parezca, es lo que da sentido y existencia, a lo que somos, pero siendo así igual lo manoseamos con frases como, ya vendrá otra persona, ya la olvidaras, no seas grave y mas, pero que pasa si no hay nadie más que esa persona… quien sabe. Hay quienes piensan que la vida es solo una, y hay otros que son muchas, sea la visión que sea, el amor maneja esa o esas maneras de vivirla, la tarea es como encontrarse con aquello que de sentido, reencontrarse con eso que perdimos de creer, en nosotros mismo como personas que aman, ¿tenemos miedo a la soledad? Por supuesto pero hay que sumergirse en ella, para solo así saber que buscamos, como dirá Goethe, Se hombre y no me sigas a mi si no a ti, la tarea es ardua en este laberinto de miseria, de aquella que envuelve al ser-humano, aquella… la miseria del amor, la miseria de creer en el amor.
El recorrido es espinoso, intentar realizar un análisis efímero sobre la condición actual de la amor de manera critica causara rechazo y ofuscación de algunos, lo que plantearemos en esto es un camino diferente, de reivindicar la existencia del sujeto como sujeto que ama, que no comprende el amor pero que es jugado desde aquel concepto. Estar arrogado a la vida o a la existencia como un yo será la clave de esto, es de manera heideggeriana ver el Dasein (ser-ahí) como es que perdimos a través del concepto amor lo que es existir. Todo lo anterior desde una visión muy contemporánea. Ya que seria vanidoso intentar dar respuesta cabal al asunto, aludo a miseria por su condición actual de seres materiales, y como la existencia des sujeto pierde esa plenitud de ser y ser-existencia, de sentido en algo que no sea la materialidad de lo histórico, del amor en su concepción mas filosófica.
Continuará..
