Fue el silencio que se hizo presente entre tanto ruido alrededor
El frio se hizo un amigo entre tanta escarcha frente a nosotros
La conversación se hizo un poema, Un diálogo abriéndose a un clímax cinematográfico
Ante ese deambular de párrafo en párrafo, de diálogos de la no coherencia.
Fue cuando te vi dentro de mis ojos
Esos que albergan ese pedazo de tu magia,
Ese espejismo enigmático del tan solo conversar.
La tarde avanzaba sin tiempo entre sus manijas
La conversación era melodía que se perdía entre el frio
Frio que abrigaba nuestras siluetas entre los cigarrillos y sus cenizas
La atmosfera era de un blanco y negro casi sepia, en donde un simple gesto
Una simple palabra o tan solo un suspiro construían tal poesía.
Es que fue el momento donde creo mi corazón no paraba de palpitar,
Palpito de cien por segundo, palpito de mil revoluciones al escucharte hablar
Donde aquella tarde el suspiro, el frio y los silencios
Me dijeron tranquilo, caos e incertidumbre, son solo palabras
Fue la tarde que entre un café y sus cigarrillos no paraba de pensar, de decirte,
Decirme y decirnos; la respuesta es clara, sé que te debes (re)encontrar.
Creo las manijas de mi reloj no querían seguir su camino,
Tan solo construían y (des)construía tal poesía surrealista
De no saber lo que si se decía, lo que era evidente
“Que mujer más bella esta que se me vino a cruzar”
¡Es tan el simple y llanamente el cadáver exquisito!
Con el cual uno se encuentra azarosamente en estas situaciones
Que trasforman a cualquiera con su tan solo ser y estar
Con su solo existir y nada más que ser lo que no se puede explicar
En una tarde, en una noche ni menos en el corto tiempo que dura
Un café y un cigarro o en un cigarro y más café.
Christopher Matta

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