Creo comprender que es el sentido, pero a veces creo pensar que no sé nada de eso que la gente alude que es el tener sentido. Si llamamos sentido a la lógica que tienen nuestras acciones o nuestras decisiones, esas que ayudan a no sufrir en la vida ¿será eso tener sentido? Asumiendo que muchas de las decisiones tomadas son por mero compromiso social al no querer asumir realmente nuestra postura existencial por miedo a la verdad o supuesta verdad inserta en cada uno de nosotros.
Pues bien recorramos un poco esto que llamamos sentido en sus distintos espectros, ya que sentido podremos decir inicialmente es lo que da forma a la oración y da lógica a la semántica en la cual estamos siendo hablados en cada momento por ser sujetos en esta trama llamada vida y su acontecer histórico. Si el sentido es la lógica lineal de la cual no podemos escapar por mera decisión, la cual está fundada por nuestra lengua y sus reglas creadas como normas a seguir. Sabemos bien que las oraciones están formadas por un sujeto su predicado y algún verbo que lo acompañe, es lo básico de entender en la gramática y su pragmática, pero también sabemos que el sentido es el vacío más grande de responder a chocar con la existencia individual de la vida. Podríamos decir que tener una carrera, sea la que sea, da sentido a la vida si se apropia de su esencia material en su acción lineal, el cual se debe seguir para dar sentido a la oración primordial que nos acompaña en todo momento, “hay que darle sentido a la vida”, pero este darle sentido a la vida no es más que una oración carente de sentido lógico ya que el problema más grande con el que se emprende el sujeto es oponerse a sí mismo y su sentido, entendiendo que el sentido que busca no es más que el social, aquel que nos es impuesto por hecho coercitivo para ser-en-el-mundo.
Somos sujetos inscritos en una trama que no es más que una imposición histórica en la cual debemos seguir el sentido global de la existencial universal, esto es, seguir, los parámetros establecidos en los cuales seguimos la línea fragmentada de la vida, esa que nos “escribe” que hay que estudiar, trabajar y morir por eso que indicamos es el sentido nuestras vidas. Pero si somos claros el único sentido que tiene la vida es la de morir, no hay nada que pueda escapar a ese destino, es la larga línea que evade asumirse como sujetos carentes de sentido más que el impuesto por la sociedad. Si pensamos en el presente estamos insertos en la era del fin, en todo momento se habla del fin del mundo, calentamiento global, conspiraciones que van hacia una tercera guerra mundial o biológica. Eso sin mayor análisis muestra lo carente de vida que tenemos, hemos sido tan inconsecuentes con nuestras vidas que nos ocupamos de edificar la magnífica industria de la racionalidad, la cual nos ha mostrado que es la máxima expresión de locura que adoptamos, la que a través de sus avances ha hecho de la vida una mediocridad sin pregunta alguna aparente, esperamos que las respuesta las de un ser superior llamado experto, el cual antes era encarnado por un cura, hoy la situación es similar pero con otro nombre. El pastor y el psicólogo son lo mismo, personajes históricos que creen tener en sus manos la solución exacta a toda duda que subsista en el sujeto y lo encaminan hacia el maravilloso sentido del vivir, una mentira de las tantas que queremos creer. Desde cuando el sujeto se volvió tan inútil con su vida y su existencia, exigimos mejoras en nuestros gobiernos, de toda índole, ¿para qué? para así la vida si tenga más sentido, creo que el hombre no se asume como lo que es, un ser solitario que busca sentido en lo que nunca lo tuvo, el nihilismo será la pérdida de valor trascendente del sujeto para algunos, pero es la realidad de nuestro era. Nunca nos habíamos encontrado tan carentes de sentido como en el hoy en día, dirán muchos que el pensamiento romántico solo busca aniquilarse a sí mismo por su carencia y poca fe en la vida, dirá a su vez la sarta de psicólogos y psicoanalistas abundantes por estos días, que el hombre proyecta su propia frustración en el mundo quitándole valor alguno a todo lo que quiere destruir, al igual que la pataleta de un muchacho de quince años que tira mierda a todo lo que se le cruza por rebeldía al sistema. Pero creo que aquel muchacho de quince años es más sensato que muchos hipócritas que creen que su vida esta solucionada por el hecho de ser alguien en la vida.
¿Qué es ser alguien en la vida? Quien puede responder esa pregunta sensatamente, acaso Paulo Coelho y su libros de auto-ayuda para la dueña de casa, Pilar Sordo y sus consejos de seducción o la respuesta es tan cósmica que debemos buscarla en la astrología, y que debemos asumir que los hombre somos de martes y las mujeres de venus, a ello hoy en día no se puede rebatir. Por eso insisto, el tener sentido esta de la mano de ser alguien en la vida, ser-hijo, ser-padre, ser-profesional, ser-político, ser-mujer (cosa no menos importante hoy en día, con el orgullo de ser mujer) y lo anterior sea un sarcasmo barato, no creo sea muy auspicioso el querer asumirse como el género débil y tener orgullo por ser mujer, Chile es un país machista por sus mujeres que quieren ser dueñas de casa, madres o lo que se les ocurra ante el rol ya asumido históricamente. Por esto volvemos incesantemente al inicio, todo lo anterior es tener sentido, por supuesto que para el noventa por ciento sí. Pero nos queda un último espectro, el amor, aquel que de alguna u otra forma es el mayor dotador de sentido al sujeto en la historia. Hegel y su absolutismo filosófico aludirá que el amor de Jesús por los hombre unifico el particular (hombre) con su universal (dios) consumándose la historia y el estado como dotadora de equilibrio, aquel perdido en la historia y que muy bien sabían los griegos y sus polis. O el amor poético que da luces de la existencia compleja de asumir que la vida es para sí con otro.
El problema es latente, no existe sentido si se quiere universalizar, en su diversidad compleja y relacional con el sujeto en la existencia. La carencia de sentido remite no al hecho de que lo anterior expuesto sea una sarta de mentiras (que en su justa medida si lo son), sino, en la facticidad de no querer preguntarse por sí mismo, claramente la depresión nos da muchas pistas ante esto, ese sentimiento profundo de perdida de sentido, de conexión con el mundo y su actuar en él, es a mi modo de ver el punto cúspide de existencialismo, pocas veces nos encontramos tan sumergidos en nosotros mismos con un sufrimiento tan real como aquel. Pero debemos también asumir que no es necesario llegar a ese extremo para darnos cuenta de lo real, de lo incontestable o enigmático, siempre estamos frente a eso de una u otra forma se nos presenta, la vida es el enigma más grande y su verbo más esencial, el amar, es su puesta en juego desde su punto más existencial, estar frente al amor es el punto de enigma que se presenta ante el hombre, es el (sin)sentido que tiene solo un sentido, amar aunque este sea doloroso (claramente no siempre es así). Por esta razón uno a este espectro el más esencial en las preguntas del sentido. Si hablamos que el sentido se funda en la linealidad del actuar en el mundo, no como existencias sino como sujetos históricos escritos por el sentido de la vida material, en la cual tratamos de forjarnos con un destino claro y conciso que nos permita edificar nuestras vidas a partir del Ser; padres, hijos, madres, profesionales, hombres o mujeres, etc. Pero ante todo eso está la acción suprema de amar que ahondaremos más y con ella la eterna posibilidad de nuestra existencia, la muerte. La cual en palabras de Heidegger es el Ser-para-la-muerte, por esto ¿es acaso lo que determina definitivamente el sentido de mi Ser y mi vida?
Ya que si ahondamos más y más en el nihilismo inscrito aquí, qué sentido tiene estar en la cornisa desde el nacer y tener que Ser-para-la-muerte, pensando heideggerianamente Dasein o ser-ahí comienza con el problema del ser del hombre; a partir de este se halla arrojado al mundo con la suma de posibilidades (el poder ser), en las que su última posibilidad es la muerte, aquello que aún no es, pero que sin duda será; no obstante, en la proyección de sus posibilidades aún le corresponde el poder de elección del ser-ahí auténtico o inauténtico. A este ser que somos en cada caso nosotros mismos y que, entre otras cosas, tiene la posibilidad de ser que es el preguntar, lo designamos con el término de Dasein.
El Dasein manifiesta la angustia hacia la muerte, pero no la soporta; la angustia no hace más que revelarnos la nada, el no-ser; aniquila toda posibilidad del ente, pues una vez que nacemos comenzamos inevitablemente a morir. La angustia se nos antepone, pero no nos sobrepasa. Heidegger nos da la posibilidad de una existencia auténtica. Tal existencia sólo es permisible cuando aceptamos la muerte como aquello que ya nos deviene. La anticipación de la posibilidad se revela como posibilidad de una existencia auténtica. La muerte implica la pérdida del ser-ahí, de la existencia; el ser-ahí ahora está imposibilitado. La muerte en su más amplio sentido es un fenómeno de la vida. La vida debe comprenderse como una forma de ser a la que es inherente un ser en el mundo. Por lo cual la existencia y su sentido están truncados hacia la muerte como eterna posibilidad al mismo nacer, el amor es la eterna puesta en juego de la vida que ama al ser otro, tal cual este da sentido al ser mismo, y la posibilidad del hombre queda resumida al pensar eternamente ne el sentido de estar buscando el sentido de la vida para la muerte y del amor para existir con algún sentido claro que nos diga realmente si existir vale o no ante tal trágico destino que es el ser-para-la-muerte como sentido inicial y final. Las preguntas quedan abiertas aquí con toda esta blasfemia incesante del pensar, lo que podemos concluir es que el sentido no es más que una palabra inacabada en su designación pragmática que solo busca dar respuesta a la evasión de una respuesta clara que es estar siempre en la cornisa del amor frente esperando la muerte.
Christopher Matta

1 comentario:
Interesante e inquietante postura ante esa pregunta crucial que evadimos, que mas puedo decir que tus ensayos me superan al sumergirme en tanto pensamiento existencial y critico, bellas palabras entrecruzadas con martillos en su tinta y su sentido el máximo en su incertidumbre...Que más agregar, precioso... cuidate..te quiero.
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