
Septiembre, septiembre, un nuevo 11 de septiembre mas que irrumpe de manera tan violenta en la memoria fragmentada de un país, en donde cada vez es mas evidente tal intento de olvido, del tan fatídico episodio de la historia chilena, en donde nos vimos obligados a esconder nuestros rostros, ah agachar nuestras cabezas, en donde en son de la victoria represiva que trata de esconder tal verdad angustiante, en donde el verdugo ya no existe, pero su esencia fenoménica aun sigue separando y segmentando más y más este país de ruinas identitarias.
Septiembre, septiembre… de ojos temblorosos, de una tristeza sofocante, que con el sonido de un avión se recuerda la ocasión, en donde la muerte sucumbió a cada rincón, en donde adormeció y callo a todo el personaje que encontró. Derrumbando la primavera ya antes rota, quemando en evidencia las hojas de tristeza que terminan la estación.
Septiembre, septiembre de primavera rota, de energía asfixiante , nunca calles lo que en un pasado te hicieron olvidar, que un presente cuesta asimilar y que en un futuro la gente ya no querrá recordar. Fatídico septiembre, de ambiente reflexivo, de euforia desatada y de rabia acumulada, de puños ensangrentados, de rostros mutilados y de cuerpos no encontrados.
Septiembre de tristeza entorpecida, del que el llanto ha desatado… septiembre, septiembre, septiembre, resígname a olvidar que de ti no me eh olvidado.
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